Lo que comemos no solo impacta nuestro cuerpo, también influye directamente en la salud de nuestros dientes y encías.
Una dieta equilibrada es clave para mantener una boca sana. El exceso de azúcares favorece la aparición de caries, mientras que alimentos ricos en calcio, fósforo y vitaminas fortalecen el esmalte dental y las defensas naturales de la boca. Además, masticar frutas y verduras crujientes estimula la producción de saliva, que ayuda a limpiar los dientes de forma natural. Comer bien es cuidar tu sonrisa desde adentro.